Los créditos rápidos pueden ser una trampa de complicada solución

En Navidad y en los meses de verano aumentan los microcréditos en empresas de créditos rápido entre un 30% y un 40%. Son deudas contraídas para regalos, electrónica, dispendios navideños o vacaciones. Es decir, deudas perfectamente postizas que se podrían (deberían) evitar. 

Un crédito solicitado a una empresa financiera de créditos rápidos cobra unos intereses elevadísimos que ronda el 25% (un banco ronda su interés entre el 8% y el 10%) y lo que se solicita son cantidades pequeñas que dejan cuotas de amortización pequeñas y en principio asumibles pero que a veces se complican y se convierten en auténticas argollas que ahogan.
Si pedimos 600 euros para gastos navideños habremos devuelto a los 12 meses 708 euros. ¿Es lógico?
Si necesitáramos para unas vacaciones algo más de dinero, podemos pedir 3.000 euros y pagarlos en 12 meses con unas cuotas de 290 euros hasta completar una devolución de 3.480 euros. Es obligatorio hacer un seguro. Si la cuota es excesiva y tenemos que pagar en 4 años al final habremos devuelto 4.774 euros.
Muchas veces estos créditos producen impagos que los interesados resuelven con otros créditos rápidos añadidos lo que complica brutalmente las soluciones personales. Al final lo que era un crédito fácil y rápido se convierte en un grave problema, pues para cada nuevo mini crédito te van solicitando más avales, más intereses, más controles, pues entre las empresas se informan y es muy sencillo sabe qué tipo de deudas tienes ya contraídas. Las empresas juegan sobre seguro, tú juegas hacia el precipicio.
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