8.6.12

España necesita ayuda, pero no sabemos cuanta

La cantidad de ayuda que España necesita para salir de las tinieblas (se habla de entre 40.000 y 100.000 millones de ayuda) es variable según el día, el interlocutor y el aire que corre. Poco serio, en espera de los datos que nos digan los expertos extranjeros. Esto de tener que traer a gente de fuera para que nos miren las alfombras por debajo no es tampoco serio. Quien tiene la responsabilidad legal de saberlo son los gestores españoles de los bancos y no los invitados serios y de negro que nos vienen de fuera a creerse la verdad.

Mucha pasta como para no saber cuanto es lo que se necesita. Mucha diferencia como para que no se sepa y se deje incluso por parte del Presidente Mariano Rajoy, en manos de los señores “de fuera”.

Cuando hablamos de lo que necesitamos parece que se nos olvida que no es un regalo, que a lo sumo y si nos portamos bien, es un préstamo. Un dinero que tendremos que devolver con intereses y con unas cláusulas como las de cualquier otro tipo de préstamo. Hay pues que pensar en los sacrificios y en los años que tendrán que durar. No vale pensar en cambios políticos si antes no asumimos que hay que pagar lo que se debe. Eso o inventarnos alguna otra manera de entender la economía política, que las hay, pero faltan arrestos. Y no me estoy refiriendo a no pagar lo que se debe, a no ser serios con los que nos ayudan cuando lo necesitamos.

La situación es crítica aunque no se note. Es crítica por que supone separarse de la Europa de verdad. No es lo mismo ser de los que prestan que de los prestados; de los que mandan o de los que tienen que obedecer; de los que empujan o de los que son remolcados. España se juega el futuro de una década y como es lógico también el de los españoles. ¿He dicho una década?, bueno es una década si a la vez que vamos pagando vamos avanzando y construyendo una sociedad productiva nueva y diferente, si somos capaces de entender lo que hay que hacer para no volver a equivocarnos, si creemos en la educación y en el respeto hacia la excelencia, si dejamos de ser unos jetas sociales que sabemos más de trucos que de soluciones reales.

Yo, que en algunas ocasiones he visitado Alemania y he trabajado con alemanes allí y aquí, hago ahora un ejercicio complicado pero ilustrativo si me sale bien. A cada nota, información o susto, me dirijo mentalmente a la pregunta siguiente: ¿Qué pensarían los alemanes (con los que yo he colaborado) si supieran esto?, las respuestas casi siempre son muy duras.
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