La economía de un país no se puede llevar como la economía familiar

Hay un mantra —que incluso a veces empleamos en este mismo blog para explicar algunos detalles de la economía— que se está extendiendo como la pólvora: que es que un país debe guiarse por las mismas directrices por las que lo haría una familia, pues, en esencia, es lo mismo. Es quizás una de las mayors simplificaciones que podemos hacer pues, de hecho, está quitándose de un plumazo toda la ciencia económica que se basa en los diferentes comportamientos agregados derivados de la interacción individual de agentes económicos (casi toda la ciencia económica y social).

Creo que empezó con el bueno de Leopoldo Abadía, cuando en el programa de Buenafuente no hacía más que poner símiles sencillos comparando al país con su familia para que la gente lo entendiera, pero aunque las metáforas sean buenas para que yo entienda el concepto de relatividad, la verdad es que los físicos no pueden quedarse solo con eso. El PP ha estado un par de años repitiendo el dicho y aun en el gobierno siguen haciéndolo.

Pero lo cierto es que no, la economía de un país o de un grupo de países no actúa tal y como actúa una familia que pase por las mismas situaciones económicas. Y me vienen tres casos básicos a la cabeza.

En primer lugar: Hiperinflación.
¿Que pasa si una familia empieza a crear billetes y a consumir con ellos? Sí, están haciendo fraude, pero poco más. El efecto monetario real seria nulo mientras que el nominal (el dinero que tienen) aumentaría. Si un país entero crea dinero en situación normales, esto puede crear una inflación de aúpa. Los efectos reales por tanto no serán de una mayor riqueza. Lo que para una familia puede funcionar, para un país puede que sea más desastroso que beneficioso, puesto que un país no es una familia.

Segundo lugar: Gastos e ingresos (uno de los más importantes)
Si una familia baja sus gastos no pasa nada, simplemente ahorra. El enlace entre gastos e ingresos no es directo, y el que dejen de gastar no afecta a su capacidad de trabajo y, por tanto, de generar ingresos de ninguna manera. Pero si todo el país deja de gastar, la capacidad de generar ingresos y por tanto de dar trabajo baja. Es decir, disminuir los gastos de un país es también bajar los ingresos de este, pues, obviamente, en un país se debe cumplir la identidad contable: Ventas=Compra, además de Ahorro=Inversión.

Tercer lugar: Spill overs e instituciones.
Gran parte de la economía hoy en día estudia los llamados "spill overs", que podríamos traducir como las externalidades, que son exactamente los efectos económicos que un agente (familia) hace sobre otro, y el efecto de las instituciones y el Estado. Obviar todas las interacciones que se dan entre diferentes agentes (y actuar en consecuencia) es una barbaridad. En economía política y social, todos dependemos de todos.

En concreto, se suele hacer alusión, una vez explicada la metáfora, al segundo párrafo. “Igual que las familias, en un periodo de crisis, reducen su gasto, los países debemos hacer lo mismo”. No, no es comparable. Lo cual no es excusa para aumentar el gasto indiscriminadamente, ni para aumentarlo nimiamente.

En cambio, hacen otra metáfora que invalida por completo su simil. “No podemos vivir por encima de nuestras posibilidades”, o lo que es lo mismo: No podemos endeudarnos. Y fíjate que yo creía que de toda la vida las familias han comprado un piso y un coche endeudándose por años y no ha pasado nada… El endeudamiento no es un problema siempre y cuando luego haya un proceso de crecimiento que te permita devolverlo con intereses. Y es un problema menor cuando no es tanto un gasto como una inversión, que vaya a reportar beneficios en su utilización durante un largo tiempo. (Estoy hablando de deudas normales, no el nivel de deuda que llegamos a tener previa a la crisis y tenemos aun hoy a nivel privado, del 363% del PIB según ultimas estimaciones).

En definitiva, un sistema económico en conjunto no puede ni debe tomarse como si el de una familia se tratase. No lo es. Hacerlo es cargarse media ciencia económica y, por tanto, las políticas económicas que se vayan a tomar serán, casi con total seguridad, ineficientes. Recomiendo un libro del que hablaré más adelante: Micromotives and Macrobehavior, de Schelling, que da cuenta de los comportamientos agregados que aparecen de la interacción y el conjunto de comportamientos individuales que, en principio, no tienen nada que ver. La única metáfora que vale es aquella que dice que “El todo no es simplemente la suma de las partes.”

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